Don Juan José Llorens se despide tras nueve años de intensa labor pastoral

 

Don Juan José se despide de nuestra comunidad parroquial para ser el nuevo párroco de San Valero obispo y San Vicente Mártir en Valencia. Han sido nueve años (desde 2010), de impulso y apuesta por nuevos proyectos y de transformación de otros ya existentes, al compás de nuevas realidades y necesidades no solo de la comunidad de la Asunción de Nuestra Señora sino de toda la ciudad de Torrent.

La construcción y puesta en marcha del nuevo Salón Parroquial fue uno de los primeros proyectos que acometió don Juan José al frente de nuestra comunidad. La nueva instalación, igual que la anterior ya obsoleta, tenía que ser y así estaba convencido nuestro párroco, una herramienta no solo lúdica y cultural, sino esencialmente pastoral y al servicio de los feligreses de la Asunción y del resto de vecinos de la ciudad, asociaciones y colectivos. Efectivamente, el Salón Parroquial es lugar de diversión, pero es también lugar de encuentro, formación y oración para niños, jóvenes y mayores.

Desde su llegada a nuestra comunidad, don Juan José se interesó especialmente por la Catequesis Familiar. Para nuestro párroco, la transmisión de la fe tiene lugar principalmente en el seno de la unidad familiar, por lo que su presencia semanal y su acompañamiento en todas las actividades fue constante. El diálogo permanente con padres, madres, niñas, niños y sus catequistas se tradujo asimismo en escucha atenta a las familias que deseaban la Asunción para el primer encuentro de sus hijos con Jesús.

Su presencia y acompañamiento fueron también permanentes hacia una realidad muy viva de Torrent como es su Semana Santa. Don Juan José se volcó desde el principio no solo con las hermandades radicadas en nuestra parroquia sino también con el resto de agrupaciones, como consiliario de la Junta Central de Hermandades. Consciente de la fortaleza de la religiosidad popular como medio de evangelización y encuentro con el Señor para mucha gente, su apuesta por nuestra Semana Santa fue siempre entusiasta. Por ejemplo, fomentó la formación permanente a través de catequesis periódicas destinadas especialmente a los miembros de las distintas hermandades de Torrent.

Así como las personas necesitamos el alimento y el descanso para poder desarrollar con garantías nuestras obligaciones diarias, los miembros de las comunidades parroquiales encontramos en la oración y el encuentro personal con Jesucristo en la eucaristía la fuente de energía e inspiración para acometer nuestras tareas pastorales. Con este espíritu, don Juan José impulsó la apertura del oratorio público en el antiguo baptisterio y la transformación de este pequeño espacio en un lugar al que acudir al encuentro del Señor.

De la misma manera, y preocupado y consciente de cómo ha cambiado en nuestra sociedad el modo de acercarse a una realidad inevitable como la muerte, apostó decididamente por la erección de la capilla del cementerio y su transformación en un espacio digno, amable y sagrado, donde la celebración de funerales se ha incrementado considerablemente, y donde las familias reciben apoyo y acompañamiento en los momentos de la despedida.

No se puede dejar de lado su labor a la hora de mantener e incluso aumentar el patrimonio de la parroquia. Podemos hablar de la climatización de las salas parroquiales y despachos, de la automatización de los ventanales del Templo, del cambio en el sistema de iluminación o la construcción del nuevo pie del cirio pascual. También se ha mejorado la accesibilidad para las personas, con confesionarios nuevos adaptados y servicios en el templo adaptados para niños. Se han restaurado y embellecido elementos como las puertas del templo, el Retablo de las Ánimas y la Capilla de la Comunión (dorado incluido). Además, se ha procedido a una nueva instalación y adecuación del monumento del Jueves Santo. No hay que olvidar tampoco la creación del oratorio San Francisco en los locales de la calle Santo Domingo, ni de las actuaciones en el campanario: nueva esfera en el reloj y un nuevo sistema de protección de campanario y campanas contra erosión y aves. Por último, se han digitalizado los archivos antiguos, se ha comprado la casa de la C/ San Juan Ribera 1 (destinada para Cáritas) y un bajo para guardar materiales en la misma calle.

Es imposible resumir en unas pocas líneas todo el bien que ha hecho don Juan José por nuestra parroquia, siempre pendiente de los jóvenes, de Cáritas, de las cofradías, de las mujeres de evangelización, de los enfermos, de las familias y de cualquier persona que necesitara unas palabras. Muchas gracias, don Juan José, que el Señor le acompañe en su nueva comunidad.

 

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