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Publicado el 14 enero 2019 | por Arturo García

San Juan de Ribera

Celebramos hoy la festividad de San Juan de Ribera, arzobispo de Valencia entre los años 1569 y 1611. Como fruto de su ingente actividad pastoral y teológica, además de la construcción del Real Colegio del Corpus Christi en Valencia y la devoción a la Eucaristía fruto de la contrarreforma tridentina, tenemos el impulso a la construcción del templo actual para nuestra comunidad parroquial. Según podemos leer en Una parroquia de la diócesis valentina: La Asunción de Nuestra Señora de Torrent, de Adrià Besó Ros:

«La visita, como obligación pastoral del ordinario diocesano, ya se ejercía en la Edad Media, aunque con una periodicidad muy amplia, ya que muchos obispos, ausentes de su sede, no la visitaron nunca durante su pontificado. Trento potenció la visita pastoral como un instrumento de control y conocimiento por parte del obispo de la realidad parroquial.

Para proceder a la aplicación de los decretos de la reforma, y de la legislación sinodal, el obispo precisaba de un conocimiento de las parroquias de su diócesis. Santo Tomás de Villanueva fue el primer arzobispo postridentino que visitó la parroquia de Torrent el 18 de octubre de 1546.

La amplia labor legislativa llevada a cabo por san Juan de Ribera requería de un conocimiento directo de los problemas de su diócesis, así como de un seguimiento inmediato de la aplicación práctica de sus sínodos. Por ello visitó toda la diócesis en siete ocasiones, el mismo número de visitas que realizó a la parroquia de Torrent. Del 11 al 18 de diciembre de 1580 estuvo san Juan de Ribera, poniendo especial énfasis en la terminación de las obras de construcción del templo parroquial: “Asimismo, atendida la buena inteligencia que los señores jurados, vecinos y moradores del dicho lugar de Torrente, han tenido al poner su iglesia al punto que hoy está tan principalmente, que se ha entendido y entiende el buen zelo y cristiandat de sus moradores y feligreses, les encargo y cuanto puedo ruego prosigan lo comenzado como de ellos confía su señoría ilustrísima”.

[…]

En 1590 continuó alentando a jurados, clero y pueblo, a la terminación de las obras del templo, haciendo especial referencia a la torre campanario […] “que los magníficos jurados e obrero de la iglesia dentro de dos meses primeros siguientes hagan poner la mano en la obra del campanario de la dicha iglesia y hagan que aquel se acabe y concluya y gasten en él el dinero que ay de la obra, y si eso no bastare hagan…”. Según Sanchis Sibera, que consultó para la realización de sus estudios documentación existente en el archivo parroquial, las obras finalizaron en 1593».

 

 

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